orientacion alumnado altas capacidades

Orientación para el alumnado de altas capacidades

Hablar de capacidades intelectuales supone hablar de inteligencia. Los modelos y conceptos de inteligencia han evolucionado y han ido constatando que en su desarrollo intervienen las potencialidades que heredamos, el ambiente en que nos desarrollamos y aspectos cualitativos personales, como la motivación, la perseverancia o el esfuerzo.

La atención a los alumnos con altas capacidades intelectuales, ha sido desde hace años tema de preocupación en el ámbito educativo, aunque su reconocimiento en el campo legal es relativamente reciente.

Las investigaciones actuales sobre la inteligencia y las aportaciones desde las neurociencias del estudio del cerebro están transformando los conceptos y las ideas vigentes sobre las altas capacidades y las pautas de actuación consideradas como más apropiadas.

Aclarando términos: ¿Qué son las altas capacidades?

En la actualidad encontramos numerosas y variadas definiciones sobre el tema que nos ocupa. De acuerdo con la Revista de Educación Inclusiva (nº 1, 2008:105):

“El concepto de altas capacidades que introduce la LOE, aunque no lo define, parece que ha sido bien acogido por ser un término más general que el de superdotación y reclama la atención también sobre los talentosos, los niños/as precoces, y por qué no, sobre todo aquel alumnado que está demostrando diariamente que puede manifestar conductas propias del alumnado bien dotado. También porque el punto fundamental, al hablar de altas capacidades es su carácter de potencialidad, frente a la exigencia de rendimiento recogido por otros/as conceptos y por la legislación educativa anterior”.

Si bien los expertos proponen utilizar el término de altas capacidades intelectuales por englobar la variabilidad individual de este colectivo, se hace necesaria la clarificación terminológica, ya que con frecuencia se usan de manera indiscriminada y de forma sinónima términos específicos como superdotación, talento, precocidad, prodigio, genio, bien dotado, etc.

  • La configuración cognitiva de la superdotación se caracteriza por la combinación de todos los recursos intelectuales, lo que posibilita un elevado nivel de eficacia en cualquier forma de procesamiento y gestión de la información.
  • El talento responde a los conceptos de especificidad y diferencias cuantitativas. Los talentos se caracterizan por altos rendimientos en alguna o en algunas áreas específicas. Pueden presentar una elevada capacidad en un ámbito, aspecto cognitivo o tipo de procesamiento, y sin embargo, mostrar un rendimiento medio o incluso bajo en algunas áreas o dimensiones.

En el entorno educativo, merece especial atención el talento académico. Se entiende por talento académico la forma de talento complejo en el que interactúan muy buenos recursos de tipo verbal, lógico y de gestión de memoria.

  • Estamos ante un alumnado precoz cuando manifiesta un mayor desarrollo evolutivo a una edad más temprana que los niños/as de su misma edad cronológica. También pueden adquirir o manifestar destrezas antes de los esperado para su edad.

La precocidad es una característica muy frecuente entre los niños y las niñas con altas capacidades; sin embargo, no siempre es así, puesto que puede haber alta capacidad sin haberse manifestado precocidad alguna.

Mitos y realidades

Estos son algunos de los mitos más arraigados en nuestra sociedad en torno a las altas capacidades:

  • El alumnado con altas capacidades triunfa académicamente y en todas las áreas. Algunos de ellos/ellas pueden destacar en algún dominio del saber pero no necesariamente en todos, así como algunos pueden llegar a fracasar a nivel escolar.
  • El alumnado con altas capacidades intelectuales avanza por sí mismo y puede lograr el éxito académico sin necesidad de ayuda. A pesar de que aprenden rápido y con facilidad, necesitan que se les oriente, apoye y estimule para poder desarrollar sus capacidades. Además, si no se responde adecuadamente a las características y necesidades del alumnado es probable que surjan reacciones y comportamientos inadecuados.
  • Estos niños y niñas necesitan una atención específica e incluso terapéutica. Es importante hacer notar que no todos los niños/as con altas capacidades intelectuales necesitan ayuda especial. Muchos de ellos se encuentran bien adaptados a su entorno y no hace falta que se les dé un tratamiento específico.
  • Es fácil detectarlos y/o es definitorio obtener un CI superior a 130. La tipología de este alumnado es muy amplia y heterogénea y en ocasiones, pueden pasar desapercibidos o se puede dar lo que se denomina “la sobredotación encubierta”. Por ello, es necesario seguir rigurosamente el proceso de detección de forma colaborativa entre la familia y la comunidad educativa. La obtención de un CI elevado no puede ser el único determinante de la alta capacidad.
  • No necesitan estimulación e incluso les puede perjudicar. La estimulación es fundamental para el desarrollo humano. Necesitan la atención y estimulación adecuadas a sus competencias, de lo contrario no desarrollarán sus potencialidades.
  • Tienen problemas para relacionarse con niños y niñas de su edad. Al igual que el resto de sus compañeros y compañeras, algunos pueden tener la necesidad de trabajar estrategias de relación social, pero no es generalizable a este colectivo, si bien es cierto que suelen buscar personas con las que puedan interactuar, compartir temas de interés y en ocasiones las encuentran en personas adultas.
  • El alumnado con altas capacidades generalmente se aburre en la escuela. Esto puede suceder si la escuela no responde a sus capacidades, ritmo de aprendizaje, si es repetitiva y rutinaria, y no da lugar a la creatividad.
  • Existen más niños que niñas con altas capacidades. Conforme la edad avanza, el número de niñas detectadas tiende a disminuir y, a nivel mundial, de cada 10 niños identificados aproximadamente 3 son niñas y 7 son niños; los expertos atribuyen esta diferencia a los patrones sociales y culturales vigentes.
  • Todos los niños/as con altas capacidades son precoces y desde muy pequeños muestran sus características. Aunque esta situación es frecuente, no siempre son niñas o niños con un desarrollo precoz. Algunos de ellos pueden presentar un desarrollo normal o incluso tardío.
  • Hay más personas con altas capacidades entre quienes provienen de niveles socioculturales altos que entre los que viven en entornos menos favorecidos. Sabemos que ni la raza, la cultura, ni el nivel social determinan su existencia, pero la influencia del medio ambiente es determinante, pudiendo ejercer una influencia negativa o positiva en ellos.

¿En qué momento asoman las altas capacidades?

La conclusión de la literatura científica sobre el tema es que en Educación Infantil emergen, muchas veces de forma temprana, una serie de fenómenos cognitivos; en Educación Primaria, estos fenómenos se van instalando, puliendo y perfeccionando y en Educación Secundaria, si todo va bien, se cristalizaría en un perfil cognitivo capaz de alcanzar logros y producciones de gran calidad. Por tanto, la separación de los indicadores por etapas que pasamos a describir es puramente operativa

La respuesta educativa al alumnado con altas capacidades

La intervención educativa es un conjunto de acciones relacionadas que se llevan a cabo, fundamentalmente, en el contexto escolar y junto a otros/as agentes educativos, con el objetivo de potenciar todas las capacidades del alumnado.

La intervención el alumnado de altas capacidades es un proceso con diferentes fases que comienza por la detección de necesidades comunes y específicas, y continúa con una propuesta educativa adecuada y diferenciada, con el seguimiento y evaluación consiguientes.

Es conveniente recordar que cada estudiante es único y por lo tanta precisa de una intervención única, ya que lo que conviene a una persona no tiene por qué ser adecuado para otra. Debemos recordar que cada alumno/a con altas capacidades, como todos los demás, es diferente, lo que implica una personalización de la respuesta. Ello supone reconocer que todos/as son diferentes en necesidades, capacidades, competencias, ritmos, desarrollo, intereses, rendimiento, etc.

Las intervenciones han de ser respetuosas con los distintos tipos de aprendizajes así como de la realidad escolar, y la respuesta ha de darse en el contexto natural del alumnado.

Hay que resaltar también que las medidas educativas para el alumnado con altas capacidades intelectuales son también beneficiosas para el resto de sus compañeros/as. No tiene por qué suponer grandes cambios pero si un cambio de actitudes, mayor flexibilidad organizativa, actividades que potencien una motivación continua. Además, requieren formas de trabajo más activas, creativas, participativas y que desarrollen autonomía, así como prácticas basadas en las altas expectativas, teniendo confianza en las competencias del profesorado y también en las del alumnado.

Asimismo, colaborar con las familias en la tarea educadora es fundamental y ésta no tendrá éxito si no existe correlación entre los diferentes contextos donde se desarrollan los niños y niñas. Las familias, conocedoras de las características de sus hijos/as, son una fuente de información importante para cualquier intervención, también en el caso de las personas con altas capacidades intelectuales.

Por lo tanto, en definitiva, con la intervención educativa se pretende proporcionar experiencias, materiales y recursos con el fin de que los niños y niñas puedan desarrollar y expresar todo su potencial en todas sus dimensiones.

La importancia de la familia

El alumnado llega a la escuela provisto de una historia de aprendizaje y los aprendizajes formales e informales van a coexistir a lo largo de toda la escolaridad.

Es en la familia donde se trabajan muchos aspectos de la educación y este hecho puede ser especialmente significativo en el caso del alumnado con altas capacidades.

La existencia de hijos/as con altas capacidades no supone un problema para la familia pero sí plantea necesidades de formación y orientación en lo que refiere a la educación de sus hijos e hijas: necesidades intelectuales, emocionales y sociales, importancia de la colaboración con la escuela o conocimiento de recursos existentes.

Por otro lado, la utilización de estilos educativos familiares apropiados, aplicación de los límites, relación con los hermanos/as, seguimiento de estos/as, valores trasmitidos, concordancia entre ambos progenitores o el mantenimiento de expectativas apropiadas, cobra especial importancia.

Fuente: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco. (2013). Orientaciones educativas. Alumnado con altas capacidades intelectuales.

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