Las competencias personales más demandadas en el mercado laboral

El progreso de una sociedad depende cada día más del talento que dispone. Conocedoras de los beneficios que conlleva la utilización del talento, las empresas, las instituciones, los países y las regiones compiten por el talento disponible y tratan de cuidar las condiciones que lo hacen más presente y útil.

La consideración del talento como factor productivo y de competitividad de cualquier persona, empresa, institución o territorio explica la conveniencia de medir su nivel y su contribución al progreso de una sociedad. En un mercado laboral cada vez más cambiante, las compañías compiten ya por mantener a sus trabajadores.

Dada la importancia que las empresas, y la sociedad en general imprimen en las actitudes a la hora de buscar un trabajo y de desarrollar una profesión, investigadores sociales han encontrado relación entre el comportamiento y el componente actitudinal de las competencias. A su vez, lo han vinculado con la adecuación y el desempeño de puestos de trabajo concretos.

Con la irrupción de las nuevas tecnologías y las nuevas generaciones ya incorporadas en el mercado laboral, la forma de trabajar está cambiando. Las empresas necesitan cada vez más información sobre los candidatos, y, a su vez, los candidatos tienen cada vez más altas expectativas de las empresas en las que quieren trabajar.

El desarrollo de nuestra empleabilidad, ese cóctel de actitudes y aptitudes que se articula como la capacidad para conseguir un empleo y para evitar el desempleo, debe ir desde adentro hacia afuera.

COMPETENCIAS PARA EL EMPLEO

Competencias básicas

La Unión Europea ha definido 8 competencias básicas para la formación permanente, que toda persona tendría que dominar y que garantizan una mayor flexibilidad de la mano de obra para adaptarse más rápidamente a la evolución constante del mundo.

  • Comunicación en lengua materna
  • Comunicación en lengua extranjera
  • Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología
  • Competencia digital
  • Aprender a aprender
  • Competencias interpersonales, interculturales y sociales, y competencia cívica
  • Espíritu emprendedor
  • Expresión cultural

¿Qué características tienen?

  • Son conocimientos, capacidades, actitudes, valores y emociones que no pueden entenderse de manera separada.
  • Las competencias se concretan y desarrollan asociadas a los diferentes contextos de acción.
  • Las competencias se nutren de las actitudes, valores y compromisos que las personas van adaptando a lo largo de la vida.
  • Las competencias básicas suponen un proceso permanente de reflexión para coordinar los objetivos con las posibilidades que ofrece cada situación.
  • Las competencias se desarrollan, perfeccionan, amplían, o se deterioran y restringen a lo largo de la vida.

Competencias complementarias

Además de la formación especializada para el desempeño de un puesto de trabajo, hay una serie de habilidades prácticas, de valores, de actitudes denominadas competencias complementarias, que pueden contribuir a diferenciarse profesionalmente y a mejorar tus oportunidades en el mundo laboral.

El mundo empresarial valora cada vez más estas competencias a la hora de seleccionar un trabajador o de promocionarlo.

¿Cuáles son las competencias complementarias?

  • Aprender a aprender:
    • Autoaprendizaje
    • Capacidad de autocrítica
    • Búsqueda de información
    • Organización del tiempo
  • Autonomía e iniciativa personal:
    • Habilidades sociales (confianza en uno mismo, responsabilidad, tolerancia, respeto, espíritu de superación, iniciativa y liderazgo, trabajo en equipo)
    • Gestión de proyectos y resolución de problemas
    • Capacidad de adaptación (gestión del cambio)
  • Comunicación
    • Manejo de idiomas
    • Habilidades de comunicación
  • Tratamiento de la información y competencia digital

COMPETENCIAS PARA EL EMPRENDIZAJE

El decálogo del buen emprendedor, elaborado por Fundación Telefónica y Telefónica Open Future, destaca que las habilidades más necesarias para los emprendedores deben ser la creatividad y la innovación, la capacidad de imaginar el futuro, innovar y aportar cada vez más valor; ser apasionado, poner ilusión en los proyectos que se llevan a cabo; tener una estabilidad emocional; tener una estabilidad emocional y la resiliencia cobran cada vez más importancia por la situación de constante cambio e incertidumbre en la que nos encontramos; flexibilidad y capacidad de adaptación al cambio, en un mercado cambiante y en el que las empresas gestionan nuevos proyectos; y una visión global porque la globalización hace que se trabaje con profesionales de muchos países y en distintos idiomas. De la misma manera, las empresas cada vez valoran más las habilidades de comunicación y de saber hablar en público, algo que tradicionalmente se ha descuidado en el sistema educativo en España, y que sin embargo, resulta clave en el contexto corporativo.

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