método aprendizaje - Robert Swartz

Aprendizaje basado en el pensaminento por Robert Swartz

Robert Swartz profesor universitario durante más de tres décadas, lleva años trabajando para que los sistemas educativos no se centren tanto en el aprendizaje memorístico y trabajen para el desarrollar habilidades de comprensión en el alumnado. Ha  enseñado algunas de las claves de su método, “Aprendizaje basado en el pensamiento”, al diario El Día.

Este maestro de la educación, que también es filósofo, insiste en que la vida está llena de problemas en los que la memoria no nos da la respuesta, y por ello defiende la necesidad de transmitir herramientas para la toma de decisiones a nuestros/as estudiantes. Debemos enseñar a decidir a los jóvenes y así educarles para la vida.

Usted habla del aprendizaje basado en el pensamiento (“Thinking based learning”), pero ¿hay algún aprendizaje que no se base en el pensamiento en la actualidad?

No. Pero la forma estándar de aprender en los colegios es la memorística; es un tipo de pensamiento, pero mínimo. Los alumnos aprenden por memoria, pero muchas veces no entienden de manera global cómo son los mecanismos de funcionamiento.

¿Cómo se enseña a pensar?

Te daré un ejemplo: la toma de decisiones es una forma de pensar y es una forma de pensamiento que usamos durante toda la vida, desde que somos niños. Y para tomar decisiones no sirve solo recordar cosas. Sin embargo, enseñamos a memorizar, pero eso no se les enseña a los niños en el colegio; no les enseñamos a tomar decisiones bien fundamentadas. A lo largo de nuestra vida tomamos muchas decisiones porque algo simplemente nos suena bien, pero sin pensarlo realmente. Es necesario analizar cada decisión, sopesar los pros y los contras, así te sorprenderás menos. Enseñar a los niños las cuestiones importantes que tienen que realizar antes de tomar una decisión es una forma de enseñar a pensar.

Informes como PISA evalúan competencias. ¿Considera que trabajan en la línea de la metodología que defiende?

Es complicado. En el primer informe de PISA, sobre el año 2002, cuando Finlandia salió muy favorecida, sostenían que evaluaban el “aprendizaje basado en el pensamiento”, pero en realidad todo giraba en torno a las matemáticas. Por ejemplo, en una de las pruebas se planteaba el siguiente problema: tú tienes que estar en el trabajo a las 9 de la mañana, pero antes de llegar tienes que recoger a cuatro personas en distintas partes de la ciudad. Una persona vive al lado, otra a tres kilómetros? ¿A qué hora debes salir para poder recogerlos y llegar a tiempo? Eso al final se convierte en matemáticas y muchas de las cuestiones que tenemos que resolver en nuestras vidas nada tienen que ver con las matemáticas.

¿Están preparados los docentes para cambiar la forma de enseñar y adoptar esta metodología?

Soy optimista. Creo que todos los profesores están capacitados para hacerlo. Ahora mismo, los profesores están formados para dar lecciones y no tanto para hacer preguntas a los alumnos y favorecer este aprendizaje. Debemos cambiar eso para que los alumnos empiecen a hacerse preguntas y los docentes dejen de dar sesiones magistrales.

¿Quiere decir eso que el principio de autoridad, como aglutinador del conocimiento, no debe ser el profesor?

Lo importante del proceso no es tanto tener el conocimiento, sino enseñarles a tus alumnos cómo obtenerlo.

A lo largo de su carrera, ¿cómo ha cambiado internet la forma de enseñar?

Con internet se ha ampliado mucho el espectro de poder obtener información y eso ha reducido el tiempo que antes empleabas para obtener algo. A los profesores, lógicamente, no les gusta que los niños vayan a Google y copien la respuesta a la pregunta que ellos plantean. Muchos estudiantes lo hacen y el problema es que cualquiera puede poner lo que quiera en internet. Lo que tienen que hacer los profesores es enseñar a sus alumnos a saber si la información contenida en esas páginas es relevante o no, falsa o buena. Es muy fácil enseñar esto a los estudiantes y es un ejemplo de pensamiento crítico. La pregunta que deben aprender a responder los estudiantes es si algo es fiable o no. Si me dicen que mañana va a haber un terrible huracán, tengo que salir e informarme para saber si es cierto o no. ¿Cómo puedes darte cuenta de si lo puedes creer o no? No es difícil.

¿Es necesario cambiar los currículos educativos para incorporar esta metodología?

Hay un currículo donde está establecido que tienes que enseñar la Revolución Industrial o determinados contenidos en matemáticas. Cómo tienen que dar clase los profesores no está prescrito en ningún sitio. Ahora los alumnos hacen un examen y luego otro y luego otro, pero al final no se acuerdan de lo que han hecho en el primero, y creo que esa no es una buena forma de dar clase. En algunas regiones españolas, como el País Vasco, el Gobierno se está preocupando ya de que los profesores enseñen a los alumnos cómo pensar. No cambian el currículo, sino que añaden ese cómo pensar a las competencias y habilidades que tienen que adquirir los estudiantes. El currículo sigue siendo el mismo. En vez de memorizar las fechas de la Revolución Francesa o quién era el rey, aprenden por qué ocurrió la revolución, los condicionantes que hicieron que aquella gente acabara tan enfadada como para matar al rey. La comprensión es una herramienta mucho mejor. En definitiva, el currículo puede permanecer, pero son los alumnos los que tienen que aprender a hacer pensamiento crítico, creativo, a acceder al conocimiento de otra manera. Ese es el motivo por el que estoy aquí, esta metodología puede ser aplicada a cualquier contenido que los estudiantes vayan a aprender, podemos enseñarles habilidades que vayan más allá de la memorística.

 

Robert Swartz tiene claro que los alumnos que aprenden esencialmente a partir de la memoria “probablemente saquen mejores resultados en un programa de preguntas y respuestas”, pero, “en la vida real, cuando hay inundaciones o problemas, ¿estarían preparados para afrontarlos?” El experto insiste en que “necesitamos mucho más que la memoria” para responder a las incógnitas que vayan surgiendo. A lo largo de la entrevista insiste, de distintas formas y con varios ejemplos, en que la memoria no puede ser la base del aprendizaje.

 

 

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