orientacion en los centros educativos

El futuro de la Orientación en los centros educativos

La Orientación educativa como dimensión estrategica del proceso educativo

La sociedad ha cambiado, y con ella los centros educativos y su actividad. Cada vez es más necesario asesorar al profesorado sobre problemáticas que antes no existían: multiculturalidad, violencia escolar, compensación de desigualdades… Por ello, en los últimos años la orientación educativa se ha configurado como una dimensión estratégica del proceso educativo, desde las primeras etapas hasta etapas superiores.

La orientación educativa se caracteriza por ser un proceso de ayuda continuo a las personas para potenciar su desarrollo, inserto en la actividad educativa del centro escolar.

La función de la orientación, tiene por meta individualizar todos nuestros enfoques sobre la instrucción, la salud mental, la movilidad profesional y la madurez social; las técnicas a utilizar se derivan de la función de las actividades mismas; entonces existe la posibilidad de consecuencias de disfunciones vinculadas con el modo en que estas actividades se incorporan a un programa determinado.

En el marco educativo, la  intervención psicopedagógica nos permite identificar un conjunto estratégico de actuaciones directas y especializadas que corresponden al profesional de la orientación educativa.

Funciones del departamento de Orientación

Por su parte, el Departamento de Orientación tiene la finalidad de proporcionar un carácter personalizado e integral a la educación, por lo tanto es un órgano de planificación y coordinación de la acción orientadora, de la función tutorial, de la oferta curricular adaptada y diversificada que se lleva a cabo en el centro, en general, y en cada aula, en particular.

Para ello, la inclusión cómo modelo de centro debe imaginar los procesos de enseñanza-aprendizaje, así como la organización, y fundamentalmente, la cultura escolar.

El objetivo de la inclusión es que todos los alumnos puedan participar activamente en los procesos sociales y culturales de la comunidad escolar, asegurando que todos consigan su máximo desarrollo integral. Esta finalidad es inherente a una escuela que trabaje para la justicia social.

Una escuela inclusiva ha de convertirse en una escuela para la justicia social, a través de la inclusión significativa de personas en procesos educativos. Hablamos de la escuela como un potente agente para la justicia social, que ha de convertirse en una institución que luche por las desigualdades.

Es por ello que las actividades de apoyo y asesoramiento al proceso de enseñanza-aprendizaje han de sustentarse en la inclusión y la justicia social, con la finalidad que las distintas decisiones de desarrollo curricular considere la diversidad en los alumnos.

Los roles de los Orientadores

Los roles de los orientadores están definidos a partir de múltiples aportaciones de la investigación y teorías diversas que se han desarrollado en torno a este campo y a otros relacionados que han influido en éste de forma más o menos significativo. Además existen otros determinantes relacionados con las políticas educativas en general y con la legislación en particular, las prácticas específicas de alguna manera  con las prácticas de orientación que se han ido configurando a lo largo de la historia y el impacto que estas han tenido o tienen en la configuración actual, entre otros.

Tal y como señalan los expertos, la especialidad ha pasado de ser una intervención reducida a momentos concretos a un proceso de ayuda continuo en el tiempo, que pone el énfasis en la prevención y en el desarrollo personal del alumnado, a lo largo de las diferentes etapas.

La importancia del trabajo conjunto.

La orientación educativa juega un papel importante en la educación, cada vez abarca más aspectos en los que se puede apoyar al alumnado, no solamente en lo que concierne a lo vocacional, profesional o psicosocial, sino también en el desarrollo personal del alumnado. En él, el asesoramiento a las familias es clave porque la sociedad resulta cada vez más compleja y los padres y madres lo tienen más difícil.  Esto sitúa la orientación como un factor básico de enseñanza, desde la primera infancia hasta la madurez, a cargo de los y las profesionales preparados para emprender problemáticas específicas y con un profundo conocimiento de las necesidades educativas y laborales de nuestra sociedad.

Por lo explicado anteriormente, de acuerdo con los expertos, hemos de potenciar las interacciones entre profesorado, alumnado, profesionales de la orientación y familias. Sin embargo, la estructura organizativa, la pluralidad de profesores, la variedad de objetivos educativos y el funcionamiento a veces complejo de los centros educativos, especialmente en los centros de secundaria, hacen determinante la figura del tutor, cuya designación responde a la intención de personalizar y dar sistematicidad a los procesos educativos.

Por otro lado, el rol tradicional del profesor difusor principal de los contenidos está superado.  Ahora los profesionales de las aulas deben saber acerca del funcionamiento y comunicación entre los grupos, identificar las características diferenciales del alumnado, por lo que la formación en competencias psicopedagógicas es clave.

Una Orientación de calidad

El desarrollo de una propuesta articulada de orientación en un centro requiere de la colaboración de los orientadores con el profesorado. La inclusión de la orientación en el aula pretende facilitar transiciones suaves y fluidas entre etapas formativas o entre la formación y el trabajo. Para poder garantizar el buen funcionamiento de los servicios de orientación educativa, qué duda cabe que ha de existir el recurso humano capacitado para llevar a cabo las tareas correspondientes.

 

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