el emprendimiento en la educacion

Cómo fomentar el emprendimiento en la educación

El emprendizaje es un término que está en boca de todos en los últimos tiempos, pero ¿qué es realmente el emprendizaje? Según la Real Academia de la Lengua Española, el término emprender proviene del latín in, en, prendĕre, coger, y su significado es el siguiente: Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño,… especialmente si encierran dificultad o peligro.

La forma más habitual del emprendizaje es la creación de una nueva empresa. Sin embargo, en los últimos años el término se ha ido extendiendo hasta llegar a abarcar actividades emprendedoras en el ámbito social, político y educativo. En un entorno en constante cambio, la educación se ha convertido en el motor de la innovación y el desarrollo.

El emprendimiento en educación

La actual normativa europea, estatal y autonómica dicta que el espíritu emprendedor es una competencia clave que debería integrarse en el currículum, mantenerse y reforzarse con el paso de los años.

Fomentar el emprendimiento en niños, jóvenes y adultos es importante para promover su autonomía y superación ante la vida. Los beneficios de esta práctica son múltiples: se desarrollan la creatividad, la asertividad, la confianza y el pensamiento positivo. Por otro lado, también mejoro la capacidad para resolver conflictos y tomar decisiones.
La promoción de la educación para el emprendimiento registra un gran avance en la mayor parte de los países europeos, según la Comisión Europea, pero en España las cosas han ido más despacio. No se ha creado una estrategia específica como en otros países (Bélgica, Dinamarca, Estonia, Lituania, Países Bajos, Noruega, entre otros).

Los expertos destacan la urgencia de aplicar la creatividad y la innovación, incluido el emprendimiento, en todos los niveles de la educación. Tradicionalmente, se ha vinculado de forma errónea la educación emprendedora a niveles educativos superiores, porque se entendía que era algo reservado al terreno de la empresa y los negocios.
Además, coinciden en que la manera de educar no sólo debe basarse en cuestiones teóricas, los alumnos no debe sólo recibir charlas divulgativas, sino que deben estar inmersos con juegos iniciáticos y, después, con proyectos más realistas, como si fueran procesos emprendedores reales.

¿Cómo poner en valor el emprendimiento en las aulas?

Si bien hay estudiantes que “nacen” con cualidades idóneas para ser unos grandes emprendedores, gran parte de la cualidad es adquirida. Es por ello, por lo que poner en práctica el emprendimiento en la educación es la clave para que los futuros emprendedores sean capaces de innovar, crear y adaptarse a los cambios. Ahora bien, ¿cómo hacerlo?

En AlumnUs os damos algunas claves para fomentar el emprendimiento en la educación:

Generar espacios para la reflexión y desarrollo de la creatividad

Es importante crear un entorno de aprendizaje innovador y creativo a través de juegos, actividades, grupos, organizaciones, etc. El desarrollo creativo de los niños a través del arte les permite dar soluciones abstractas a distintos problemas. Por eso, es muy positivo dedicar tiempo y espacio a la expresión libre, ya que les ayudará a reflexionar, crear ideas y conocer sus motivaciones.

Autoestima y tolerancia al fracaso

Reforzar la autoestima es algo primordial. Enseñar al niño a pensar que puede conseguir cualquier cosa que se proponga con esfuerzo es igual de importante que saber que el error y los fracasos no son una derrota. He de promover la actitud positiva y crear un ambiente en el que equivocarse está permitido, siendo receptivo ante las críticas constructivas.

Entrenamiento en toma de decisiones y resolución de conflictos

Dejar decidir al niño sobre las cosas que le importen o le afecten y que afronte las consecuencias es un paso para su autonomía. Muchas veces, el miedo me paraliza y no sé qué hacer. Para fomentar el espíritu emprendedor, es importante que, poco a poco, puedan decidir por sí mismos y afrontar las consecuencias de sus decisiones.

Aprendizaje cooperativo

Cada vez más se plantean ejercicios, actividades y trabajos en equipo. Enseñar a los niños a poder comunicarse con sus compañeros reforzará muchos aspectos positivos en ellos (el respeto, la confianza, la seguridad, etc.) que, más adelante, podrán aplicar en sus proyectos. Forjar herramientas para una comunicación exitosa y fluida será un paso clave para poder dar a conocer sus propias ideas de forma eficaz más adelante.

Refuerzo y apoyo

Ayudar a los niños a descubrirse es un paso para que sepan qué es lo que pueden hacer mejor, qué es lo que les gusta más y cuál es su fuerte. Si al niño le gusta dibujar, es mejor reforzar y apoyar esa actividad, en vez de intentar inculcarle algo que le cree sentimientos negativos.
Ayudar al niño a desarrollar plenamente su talento y proporcionarle la confianza y resistencia para lograr sus metas son obligaciones que deberían ser irrenunciables en la misión de cualquier educador y que, en consecuencia, deberían estar presentes entre las prioridades del sistema educativo.

El papel de los educadores

Los educadores hemos de ser ejemplo de esta mentalidad de emprendimiento para poder inspirar al alumnado, porque en un futuro donde la automatización y la globalización han llegado para quedarse, la única manera hacer que los jóvenes puedan tener asegurado un puesto de trabajo es que sean capaces de crearlo.
La educación tradicional se ha sustentado tradicionalmente en la mera transmisión de información. Ahora, toda esa información está en Internet y los alumnos deben ser capaces de manejar la tecnología para buscar recursos autónomamente y también trabajando en equipo.
El refuerzo de la inteligencia emocional del niño y, por tanto, de su autoconfianza y de su capacidad para establecer y lograr sus metas, es el primer paso que debemos establecernos para ayudarles a que desarrollen plenamente su talento.

Para fomentar la creatividad o el emprendimiento en las aulas, tenemos que familiarizar al niño/a con estos conceptos y captar su atracción e interés sobre ellos. Ser creativo implica aprender a ver las cosas de manera distinta de lo que se considera como normal o convencional, de lo que vemos hacer a nuestros padres o amigos o de lo que tendemos a pensar a la primera.

Conclusiones

No es de extrañar que el emprendimiento en la educación coja cada vez más fuerza. El hecho de formar jóvenes más activos, capaces de crear proyectos y llevarlos a cabo, no solo beneficia sólo su propio éxito, sino que también ayuda a crear una sociedad más emprendedora e innovadora.
En el ámbito educativo es necesario subrayar más la importancia de contar con esquemas de educación para el emprendimiento. Independientemente del modelo educativo aplicado para impulsar el emprendimiento, lo importante es que a lo largo del proceso educativo se dote al estudiante de herramientas teórico-prácticas, de capacidades para ser un emprendedor.

La educación para el emprendimiento es un motor del crecimiento futuro, que traspasa las puertas de las aulas de los institutos que imparten Formación Profesional y de la Universidad. Sin embargo, de acuerdo con los expertos, el sistema universitario debe tener una voluntad mayor de enseñar a emprender y debe dar las herramientas necesarias para convertirse en un buen profesional. En el caso de la FP hay cuatro factores relevantes a tener en cuenta, la teoría, la práctica, la digitalización y el fomento de la emprendeduría. El éxito de Alemania radica en que combina la teoría con la práctica, y eso es fundamental en las universidades, que también tienen que ser duales y saber combinar ambas.

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