Bullying o acoso escolar y el papel de la orientación educativa

Bullying, un problema de toda la comunidad educativa

El bullying es una problemática que atraviesa la escuela, así como también la sociedad en sí misma.

No podemos decir que sea una problemática nueva, lo que sí que es nuevo, es el nivel de violencia extrema de estos episodios, las consecuencias de dichos actos y si añadimos que estos se vehiculan a través del mal uso de las redes sociales, niños y/o adolescentes  sufren este tipo de violencia las veinticuatro horas del día.

En la escuela el abuso entre alumnos ha ido en aumento, provocando serios problemas vinculados al aprovechamiento escolar, a la estabilidad emocional y a la permanencia o deserción de los alumnos victimizados. Ante esta situación, que se ha tornado en un problema serio, la labor de los docentes, tutores, directivos y de los profesionales de la orientación educativa, tanto en acciones preventivas como de intervención son fundamentales para crear un clima de convivencia armónica, apropiada para el aprendizaje.

Al observar las edades en las que se produce el acoso escolar, de acuerdo con el informe de la Unesco (2016), se evidencia que este problema se centra principalmente en los últimos cursos de Educación Primaria y los cursos iniciales de Educación Secundaria. En estos cursos es donde la interacción continua entre iguales provoca el surgimiento de los grupos con distintas, normas, valores y actitudes, etc.

Es importante señalar que el Bullying es una problemática social, no solamente de quien lo padece o lo ejerce, sino de toda la comunidad educativa, es decir alumnos, docentes y familias. Por tanto, es importante también buscar soluciones conjuntas y participativas, en función de alcanzar la no violencia y favorecer vínculos solidarios.

¿Qué es el Bullying?

Existen diversas formas de referirnos a este fenómeno: acoso escolar, bullying o violencia entre iguales.

Entre las definiciones recientes más destacadas encontramos:

  • Olweus (2006):

    Conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un alumno o alumna contra otro, al que elige como víctima de repetidos ataques. Esta acción repetida e intencionada, sitúa a la víctima en posiciones de las que difícilmente puede salir por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones provoca en las victimas efectos claramente negativos: descenso de la autoestima, estados de ansiedad, e incluso cuadros depresivos, lo que dificulta su integración en el medio escolar y el desarrollo norma de aprendizajes. (P. 1)

  • Avilés (2006):

    La intimidación y el maltrato entre escolares de forma repetida y mantenida en el tiempo, casi siempre lejos de la mirada de los adultos, con la intención de humillar y someter abusivamente a una víctima indefensa por parte de un abusón o grupo de matones a través de agresiones físicas, verbales y/o sociales con resultados de victimización psicológica y rechazo grupal. (p. 82)

  • Barri (2006):

    Acoso sistemático que se produce reiteradamente en el tiempo por parte de uno o varios acosadores a una o varias víctimas. (p. 95)

El termino bullying puede traducirse como “intimidación” y refiriéndose a la persona podría aplicarse en términos coloquiales como “matón”, “abusón” o “chulo” de acuerdo con el Informe del Defensor del Pueblo (2000).

¿Todas las agresiones son bullying?

Resulta fundamental distinguir entre las situaciones de agresión que podemos encuadrar dentro del propio fenómeno del bullying y aquellas otras manifestaciones agresivas esporádicas, que no son propiamente bullying, como los habituales juegos bruscos, malas palabras, peleas que, a menudo, se dan entre compañeros y compañeras en el centro escolar. Es frecuente en las relaciones entre los alumnos que surjan desacuerdos que generan conflictos y malos tratos entre ellos, que deben ser trabajados para que no se naturalicen pero no es una situación de acoso propiamente dicha.

En el acoso escolar o bullying, hay una desigualdad entre el o los acosadores y el acosado, quien no encuentra la manera de defenderse y se somete, contra su voluntad, al poder de la contraparte. Sin embargo, la intervención docente y un trabajo sostenido en la escuela enmarcado en una cultura de no violencia, no discriminación y en el reconocimiento de los derechos para todos y todas, posibilitarán una mejor resolución de cada uno de los problemas de convivencia habituales que surgen entre los/las alumnos/as.

El papel del profesional de la orientación educativa en la prevención del bullying

El papel del orientador educativo es fundamental para llevar una adecuada prevención y manejo de los casos de bullying que se presentan en la escuela, por lo cual de acuerdo con Aramendi et als. (2007) el orientador educativo es el encargado de llevar a cabo:

[…]. Diagnóstico de las necesidades de los escolares, la ayuda en la resolución de conflictos, la integración del estudiante en el grupo de pares, la toma de decisiones, la mejora de las relaciones con los compañeros/as, la prevención de las conductas antisociales, la información y la formación de las personas que integran la comunidad educativa, y en definitiva la ayuda de los diversos sectores y componentes del centro en su desarrollo personal, académico, social y profesional son tareas asumidas por el propio orientador. (p. 138)

En el caso del bullying el orientador educativo debe tomar en cuenta los distintos factores que permitan reconocer una situación de violencia y llevar a cabo una adecuada prevención del fenómeno.

El orientador educativo debe considerar que en sus manos tiene una gran responsabilidad al ser una guía tanto del profesorado como del alumnado brindándoles las herramientas que favorezcan la relación entre ellos, para que exista una comunicación libre de violencia y que se pueda generar un clima de respeto y confianza, así como para las familias.

El profesional de la orientación educativa debe cubrir las necesidades del centro educativo, de alumnado y profesorado para poder dirigirles a formar normas de convivencia que les permita gozar un ambiente agradable dentro de la institución sin olvidar que las familias son clave en la formación del alumnado.

La orientación educativa se perfila como punto estratégico en el marco educativo, que favorece al alumno en la inserción de su actividad educativa ayudándolo en sus necesidades e intereses para su proyecto de vida y su convivencia social con su entorno.

Por todo ello, es de suma importancia que exista una intervención oportuna de parte del tutor y de los conflictos que existen entre el alumnado y alumno-profesor o con el personal de la escuela, orientándolas hacia una convivencia de respeto, siendo esta una condición indispensable para el aprendizaje y el establecimiento de relaciones positivas.

 Bibliografía

Aramendi, P. y Ayerbe, P. (2007), Aprender a convivir, un reto para la educación Secundaria Obligatoria, España, Ed. Wolters Klumner.

Avilés Martinez, J. M. (2006). Bullying: el maltrato entre iguales. Agresores, víctimas y testigos en la escuela. Salamanca: Amarú.

Barri, F. (2006). SOS BULLYING Prevenir el acoso escolar y mejorar la convivencia. Madrid: Monografías escuela española educación al día. P. 95-99.

El Defensor del Pueblo (2000). Violencia escolar: el maltrato entre iguales en la Educación Secundaria Obligatoria. Recuperado el 3 de junio de 2019 de: https://www.defensordelpueblo.es/wp-content/uploads/2015/05/2000-01-Violencia-escolar-el-maltrato-entre-iguales-en-la-educaci%C3%B3n-secundaria-obligatoria.pdf

Olweus, D. (2006). El acoso escolar: Un enfoque psicopatológico. Anuario de psicológica clínica y de la salud. P. 1.

Unesco (2016). Poner fin al tormento: cómo abordar el acoso escolar, desde el patio del colegio al ciberespacio. Recuperado el 3 de junio de 2019 de: https://violenceagainstchildren.un.org/sites/violenceagainstchildren.un.org/files/documents/publications/ending_the_torment_sp.pdf

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